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Tasa fija
Como su nombre indica, el tipo fijo es un tipo que permanece constante durante toda la duración del préstamo. En el marco de un crédito inmobiliario, se caracteriza por su estabilidad, lo que ofrece una previsibilidad tranquilizadora para los prestatarios. A diferencia del tipo variable, sujeto a las fluctuaciones del mercado financiero, no presenta riesgo de aumento.
El tipo fijo también presenta una ventaja adicional. A saber, que simplifica la comparación entre las ofertas de préstamos hipotecarios proporcionadas por los bancos. Para el prestatario, resulta entonces más fácil identificar el crédito que mejor se adapta a sus objetivos y necesidades financieras. Al contratar un préstamo a tipo fijo, tiene la posibilidad de prever con precisión el coste total de su préstamo. Además, se puede determinar claramente la tasa anual real (TAE), lo que no es el caso con un préstamo a tipo variable.
Además, optar por un tipo fijo permite al suscriptor tener una visión transparente de su crédito. De hecho, el prestamista incluye una tabla de amortización en la oferta de préstamo hipotecario. Este documento detalla, en particular, el importe de la cuota mensual, el desglose del reembolso y el saldo pendiente.
Cabe señalar que los vencimientos de los préstamos a tipo fijo pueden ser:
- constantes,
- evolutivos o
- modulables.